Cambio de Sentido.
Tal vez a ustedes les ocurra lo mismo. Sucede sobretodo los lunes. En la resaca del ensayo de libertad del fin de semana. Hay como un pinchazo, algo que le indica a uno que la distancia entre el principio de placer (lo que nos gustaría que fuera) y el de realidad (lo que es, lo que hay) ha vuelto a agrandarse.
Pienso en lo que ya no va a ser, en el que yo ya no seré, en el aplazamiento del proyecto, de la independencia, de la conquista social, del otro mundo posible. Pienso en lo que es también. En la precariedad de una vida sujeta al ya veremos, al “a lo mejor más adelante” al “es lo que hay”.
En como mis límites internos y externos se retroalimentan, porque ya no se si es la sociedad la que anda jodiendo a los jóvenes generosos y valientes que luchamos por un mundo mejor, o somos adultos impotentes o irresponsables, o ambas cosas a la vez, los que andamos abriendo el paso a la canalla que nos gobierna.
Contemplo de nuevo la misma obra de Teatro. Los mismos coches de los mismos partidos pidiendo que les votemos. Los mismos tontos útiles que se acercan al coche, saludan, se van con un globo y una piruleta con el eslogan del partido impreso.
La misma evidente (y eficaz) mentira repetida. La misma irrelevancia en el papel que se nos otorga en el drama.
Porque....¿Qué más da quien salga elegido?. ¿Dejarán de ser corruptos los ayuntamientos?¿Dejarán de desviar los fondos públicos a empresas de familiares o amigos?¿Alguien se preocupará de devolver poder, dignidad, dinero...a quien menos tiene? ¿Se va a enfrentar, de verdad, alguno de estos parásitos a los poderes reales que nos gobiernan?
Pienso en las noticias que llegan al trabajo cada día, reducción de programas de servicios sociales, despidos, recortes. Se habla de que hay que sacrificarse, renunciar una vez más a vivir tranquilos.....pienso en como la Comunidad de Madrid se gastó más de un millón de euros en inaugurar el Teatro del Canal de Isabel II o en los 1,2 millones en poner la primera piedra de la Ciudad de la Justicia, o en los 200.000€ que costaron las maquetitas de esta obra que todavía no ha empezado.
Pienso en el PSOE regalándole dinero a los bancos, preocupados por si se hundían los que nadan en el mar de la abundancia, los que no se han hundido en la vida. En las denuncias de torturas en cárceles y comisarías que hace anualmente Amnistía Internacional, el relator para la tortura de la ONU, en como se han torcido el cuello de mirar hacia otro lado los medios de comunicación, los sindicatos, Garzón (Ese héroe antifascista que encarceló con autoinculpaciones a cientos de antifascistas que denunciaban torturas)
Pienso en mis compañeros despedidos, en los agobios cotidianos de la gente que quiero, en los equilibrios que hacen para no caer de la cuerda floja porque han tenido que malvender las redes y ahora si caen, caen ya sin seguro. En como se han apretado alrededor de todos nosotros las cárceles internas y externas que nos rodean desde chicos.
Me fijo en la sucesión de lemas electorales de diferentes campañas. En sus lemas está escrita la confesión. “Todo por el cambio” “El cambio necesario” “Hora de cambios” “El momento del cambio”....lo único que va cambiando es que cada vez ell@s son más poderosos, y nosotr@s menos.
Y pienso también, que puesto que presos y presas somos, puesto que estamos prisioneros de nuestra mente y nuestros deseos, de nuestros apegos y frustraciones, de las estructuras que nos condicionan y dominan, de este estado que es a su vez preso de poderes económicos y religiosos.....que bueno sería ser presos en lucha.
Presos conscientes de que son presos y en silencio organizan el motín y la huida. Derribaríamos primero las celdas interiores, nuestro ego, la abominable apatía y el conformismo, nuestra educación y el horrible adiestramiento al que nos someten desde bien temprano. Daríamos así lugar a otro modelo de preso, que no compite con sus iguales sino que coopera en beneficio del bien común que proclaman juntos, que no se dejaría vencer por los altos muros que le separan de la libertad, que reivindicaría su humanidad en un entorno inhumano.
Un ejercito de presos así si que sería algo bueno. Porque entonces, y ahora ya no hablo en condicional, también se retroalimentan los sucesos internos y externos, y uno ya no sabe si es ese impulso de uno mismo el que da lugar a un nuevo mundo o es la vivencia de ese mundo la que transforma y recupera lo mejor de lo que somos.
Esa es la gloria y el premio de quienes luchan sabiendo que el cambio no lo van a traer esa panda de mierdas que salen por la tele con maneras civilizadas y prácticas medievales, que el único cambio posible en nuestra vida y nuestro mundo lo están trayendo ellos con sus luchas minúsculas, silenciosas, imparables.














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